La competencia es la capacidad de resolver problemas y tareas eficazmente, también es el proceso mediante el cual las personas aprenden sobre sí mismos. Esta competencia tiene dos dimensiones básicas: una es innata (es decir, que es parte de la naturaleza humana), y el otro es adquirido (es decir, se puede aprender a través de la educación o de formación).

La competencia intrínseca es una función de la naturaleza y se refiere a la capacidad interna inherente a todo ser humano a encontrar soluciones a los problemas y llevar a cabo distintas tareas. Competencia intrínseca es nuestro marco mental, nuestro conjunto instintivo de capacidades, habilidades y conocimientos. Al igual que los órganos internos del cuerpo, es un fenómeno biológico básico y que se lleva a cabo en la mente. Nuestra mente determina cómo vamos a responder a los estímulos y eventos, y por esta razón, es muy diferente de los estímulos y eventos externos. La capacidad innata de una persona se llama competencia porque la capacidad es innata en la naturaleza. 

La competencia adquirida puede desarrollarse a través de un entrenamiento intensivo. La formación y el aprendizaje nos permiten convertirse en expertos en ciertas habilidades y en ciertas disciplinas. Podemos desarrollar nuestra competencia adquirida mediante la práctica, aplicando lo que aprendemos, y por el aprendizaje continuo. Por ejemplo, un pianista profesional tiene una práctica constante para mejorar y ampliar su dominio en el piano.

Una clave del éxito de nuestra carrera profesional depende de lo bien que seremos capaces de aplicar lo que hemos aprendido.