Aprender es el primer paso para convertirse en profesional y los profesionales entienden la importancia y el valor del aprendizaje a lo largo de la vida.

El aprendizaje durante la vida de una persona llega de distintas maneras y no sólo a través del estudio formal. Puede venir en múltiples formatos y en distintos canales, las personas aprenden escuchando, observando, comparando y buscando de múltiples formas.

Aprender una nueva habilidad genera enorme satisfacción y los seres humanos tenemos la capacidad de aprender desde temprana edad y casi sin darnos cuenta, habilidades que luego serán útiles para la vida.

Convertirse en un profesional significa muchas cosas. En la sociedad actual se distingue a los profesionales que hacen cierto trabajo para ganarse la vida. El aficionado es una persona con menos entrenamiento y experiencia que un profesional.

Las profesiones reflejan nuestra sociedad, nuestra economía y, en general, nuestro tiempo. No existe una definición perfecta o lista de características ampliamente aceptada que abarque todas las profesiones. Sin embargo, tienen algunas características en común, que han aparecido a lo largo de la historia. Quizás la característica más frecuentemente citada de una profesión es una educación larga y a veces exigente.

Un profesional debe aprender un conjunto de conocimientos técnicos y también desarrollar la habilidad de ejercer ese conocimiento.

La educación profesional es también una forma de socialización. Como un rito de paso para los iniciados, la arquitectura, la medicina y las facultades de derecho son lugares donde los futuros practicantes son introducidos al conocimiento, valores y habilidades de su profesión. Los estudiantes se someten a pruebas de su compromiso y capacidad durante el aprendizaje. La experiencia comienza con los conocimientos teóricos que se imparten en las universidades, pero al ser un profesional competente también significa saber cómo aplicar estos conocimientos. Entre los profesionales, tanto los conocimientos como la experiencia contribuyen a un desempeño de calidad.

Una carrera profesional no es sinónimo de vocación. Mientras que muchas personas mantienen a los largo del tiempo el mismo título de trabajo, pocos en realidad tienen la misma vocación. Una idea errónea común es que una vocación implica algo que se hace por poco tiempo o de corta duración. En realidad, la vocación es el resultado de lo que hace feliz a una persona y lo que el mundo necesita hacer.