Martillero Público

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Negocios, Servicios

El martillero público es un profesional especializado en organizar y realizar ventas mediante subasta o remate. Puede intervenir en operaciones con inmuebles, vehículos, maquinaria, mercaderías, obras de arte, antigüedades, hacienda y otros bienes.

Carrera de Martillero Público: qué se estudia, cuánto dura y dónde estudiar

La carrera de Martillero Público forma profesionales para organizar y realizar remates, tasar bienes, intervenir en subastas y participar en operaciones comerciales e inmobiliarias, según los alcances del título y la normativa de cada jurisdicción.

Por ejemplo en Argentina es una profesión regulada. La Ley 20.266 establece la necesidad de contar con título universitario y matriculación para ejercer profesionalmente.

¿Qué se estudia?

La formación combina contenidos jurídicos, comerciales y técnicos. Según la universidad, pueden estudiarse materias como:

  • Derecho civil y comercial.
  • Contratos.
  • Derechos reales.
  • Derecho procesal.
  • Tasaciones y valuaciones.
  • Remates y subastas judiciales.
  • Corretaje inmobiliario.
  • Economía y contabilidad.
  • Negociación y comercialización.
  • Ética profesional.
  • Comercio electrónico y herramientas digitales.

La carrera no prepara solamente para dirigir una subasta. Una parte importante del trabajo consiste en determinar valores, revisar documentación, preparar operaciones y conocer las normas aplicables a cada tipo de bien.

¿Cuánto dura la carrera de Martillero Público?

En Argentina suele durar entre 2 y 3 años, dependiendo de la universidad y del plan de estudios.

El título puede aparecer con diferentes denominaciones, como Martillero Público y Corredor, Martillero y Corredor Público o Martillero Público y Corredor Inmobiliario.

Una profesión que también se está digitalizando

La formación del martillero está cambiando junto con las subastas. Hoy resulta cada vez más habitual trabajar con plataformas de remates online, documentación electrónica, fotografía digital, bases de datos y sistemas de valoración.

Por eso, además de Derecho y tasaciones, algunas carreras ya incorporan contenidos de comercio electrónico y herramientas digitales.

Martillero público: qué hace, cómo trabaja y cuánto puede ganar

Aunque la imagen más conocida es la del profesional anunciando ofertas frente a un grupo de compradores, esa es solamente una parte de su trabajo. Antes de que comience una subasta puede haber días o semanas de tasaciones, revisión de documentación, publicidad, preparación de lotes y coordinación con vendedores, compradores, abogados, juzgados u otras instituciones.

En Argentina se trata de una actividad profesional regulada. La Ley Nacional 20.266 establece requisitos para ejercer como martillero y regula aspectos centrales de la actividad profesional.

¿Qué hace exactamente un martillero público?

Su función principal consiste en vender bienes mediante un procedimiento competitivo de ofertas. Los interesados realizan posturas y, de acuerdo con las condiciones establecidas para cada operación, el bien se adjudica al mejor postor.

Pero antes de llegar a ese momento existe bastante trabajo técnico.

Por ejemplo la legislación argentina reconoce entre las facultades del martillero realizar ventas en remate público y determinar o informar el valor de mercado de los bienes que puede rematar. También puede solicitar determinados informes y certificados necesarios para preparar una operación.

En la práctica, sus tareas pueden incluir:

  • Visitar e inspeccionar el bien.
  • Estudiar sus características.
  • Realizar o colaborar en su tasación.
  • Comprobar documentación.
  • Establecer las condiciones del remate.
  • Preparar fotografías y descripciones.
  • Organizar los lotes.
  • Promocionar la subasta.
  • Atender consultas de posibles compradores.
  • Gestionar la inscripción de postores.
  • Dirigir el remate.
  • Registrar las ofertas.
  • Identificar al adjudicatario.
  • Recibir las sumas correspondientes según el procedimiento.
  • Documentar la operación.
  • Rendir cuentas al propietario, juzgado o comitente.

En Argentina, la normativa de martilleros y corredores también establece obligaciones relacionadas con la comprobación de títulos, la publicidad del remate, la documentación y la rendición de cuentas.

Martillero público y corredor inmobiliario no son exactamente lo mismo

Es frecuente encontrar carreras denominadas Martillero Público y Corredor porque ambas actividades están relacionadas con operaciones comerciales y patrimoniales. Sin embargo, sus funciones no son idénticas.

El martillero público está especialmente vinculado con los remates y las subastas.

El corredor, en cambio, actúa como intermediario entre dos o más partes interesadas en celebrar un negocio. Por ejemplo, puede intervenir en la compraventa tradicional de una propiedad sin que exista una subasta.

La propia Ley 20.266 contempla y diferencia ambas actividades.

¿Cómo es un día de trabajo?

No existe una jornada única para un martillero.

Un profesional dedicado a inmuebles puede comenzar el día visitando una propiedad que deberá tasar. Después puede revisar informes de dominio, responder preguntas de interesados y preparar la publicación de una futura subasta.

Otro día puede estar dedicado casi completamente a un remate.

En una subasta presencial tiene que identificar las ofertas rápidamente, mantener el orden, comunicar con claridad el importe vigente y determinar cuándo corresponde cerrar la puja.

En una subasta electrónica cambia el escenario. Puede no existir una sala llena de compradores, pero sigue habiendo trabajo relacionado con la preparación del bien, las condiciones de venta, la documentación, los interesados y la adjudicación.

También puede haber bastantes desplazamientos. Un profesional especializado en maquinaria agrícola puede visitar establecimientos rurales. Otro dedicado a obras de arte puede trabajar en casas de subastas, depósitos y colecciones. Quien se especializa en inmuebles puede pasar buena parte de su tiempo entre propiedades, oficinas, estudios jurídicos y tribunales.

No todo consiste en hablar rápido

La capacidad de comunicación es importante, pero un buen martillero necesita muchas otras habilidades.

Debe poder interpretar documentación, estimar valores, negociar, organizar una operación, detectar problemas y mantener registros precisos.

También debe conservar una actuación profesional durante la subasta. Puede estar manejando bienes de elevado valor económico y operaciones en las que existen obligaciones frente al vendedor, los compradores y, en algunos casos, un tribunal.

Entre las habilidades más utilizadas se encuentran:

  • Comunicación oral.
  • Capacidad de negociación.
  • Observación.
  • Organización.
  • Cálculo comercial.
  • Conocimientos jurídicos.
  • Valoración de bienes.
  • Capacidad para trabajar bajo presión.
  • Manejo de herramientas digitales.
  • Relación con clientes.

¿Dónde puede trabajar?

El campo laboral es bastante más amplio de lo que puede parecer.

Un martillero puede intervenir en remates de:

  • Casas y departamentos.
  • Terrenos.
  • Vehículos.
  • Maquinaria industrial.
  • Maquinaria agrícola.
  • Mercaderías.
  • Muebles.
  • Antigüedades.
  • Obras de arte.
  • Herramientas.
  • Equipamiento comercial.
  • Fondos de comercio.
  • Ganado.
  • Bienes pertenecientes a empresas en liquidación.

También existe una diferencia importante entre las subastas privadas o voluntarias y las subastas judiciales.

En una operación privada, una persona o empresa decide vender determinados bienes mediante remate.

En una subasta judicial, en cambio, la venta forma parte de un procedimiento ordenado o supervisado por un tribunal. Puede tratarse de bienes embargados, ejecuciones, procesos concursales u otras situaciones previstas legalmente.

¿Cuánto gana un martillero público en Argentina?

Esta profesión tiene una característica importante: no existe un único sueldo mensual de martillero público que represente correctamente a todo el sector.

Un martillero contratado por una empresa puede cobrar un salario fijo.

Un profesional independiente, en cambio, puede obtener una parte considerable de sus ingresos mediante honorarios y comisiones por operaciones realizadas.

La Ley 20.266 reconoce el derecho del martillero a percibir comisión por su actividad profesional.

Esto provoca que los ingresos puedan variar considerablemente de un mes a otro.

Un profesional puede cerrar varias operaciones en un período y, durante otro mes, pasar gran parte del tiempo preparando remates que todavía no se concretaron.

Un ejemplo con la Provincia de Buenos Aires

Las reglas sobre honorarios y aranceles también pueden depender de cada jurisdicción.

Por ejemplo: en la Provincia de Buenos Aires existen normas profesionales que contemplan porcentajes distintos según el tipo de operación y de bien subastado. Pueden existir diferencias entre inmuebles, vehículos, maquinaria, mercaderías y fondos de comercio.

Además, las condiciones de un remate judicial concreto pueden establecerse dentro del propio expediente.

El Portal de Subastas Judiciales Electrónicas de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires permite observar cómo funcionan actualmente estas operaciones y consultar diferentes remates publicados.

Por eso no conviene interpretar una comisión bruta como si fuera directamente el salario mensual del profesional.

Entonces, ¿un martillero puede ganar mucho dinero?

Puede obtener ingresos importantes en determinadas operaciones, especialmente cuando trabaja con bienes de alto valor o participa regularmente en un gran volumen de remates.

Pero esto no significa que todos los martilleros tengan ingresos elevados.

Un profesional independiente puede tener gastos relacionados con:

  • Matrícula profesional.
  • Impuestos.
  • Oficina.
  • Personal.
  • Movilidad.
  • Publicidad.
  • Fotografía.
  • Plataformas digitales.
  • Equipamiento.
  • Asesoramiento profesional.
  • Seguros.
  • Administración.

Además, no todos los meses se realizan la misma cantidad de operaciones.

La experiencia, reputación, especialización y cartera de clientes pueden influir considerablemente en la capacidad de generar ingresos.

Un profesional reconocido en subastas de arte, maquinaria industrial o grandes propiedades participa en un mercado completamente diferente al de alguien que recién comienza.

Las subastas están pasando de la sala a Internet

Este es uno de los cambios más importantes que ha experimentado la profesión.

El tradicional martillo de madera y la sala llena de compradores todavía existen, pero muchas operaciones se trasladaron a plataformas digitales.

En Argentina, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha avanzado en la implementación de sistemas de subastas judiciales electrónicas.

También existen plataformas provinciales, como el sistema de subastas electrónicas de la Provincia de Buenos Aires.

Este cambio modifica parte de las habilidades necesarias.

El martillero actual puede necesitar conocimientos sobre:

  • Publicación digital de bienes.
  • Fotografía y video.
  • Plataformas de subastas.
  • Gestión de usuarios.
  • Publicidad online.
  • Documentación electrónica.
  • Bases de datos.
  • Comunicación a distancia con compradores.

La profesión sigue existiendo, pero una parte del tradicional “golpe de martillo” está siendo reemplazada por un clic.

¿Cómo es el martillero público en otros países?

No existe una figura exactamente idéntica al martillero público argentino en todo el mundo.

Las subastas existen en numerosos países, pero cambian el nombre del profesional, su formación, las licencias necesarias y sus funciones.

Estados Unidos

En Estados Unidos el profesional suele denominarse auctioneer.

Sin embargo, una diferencia importante es que no existe una única licencia nacional para ejercer en todo el país.

Cada estado puede establecer reglas diferentes.

Por ejemplo, Florida regula específicamente la licencia de los auctioneers y contempla requisitos de formación y examen.

En Texas también existen requisitos específicos para obtener la licencia profesional.

Esto significa que una persona autorizada a trabajar como auctioneer en un estado puede encontrarse con condiciones diferentes si quiere ejercer en otro.

Los modelos de ingresos también son variados. Un auctioneer puede cobrar:

  • Comisión sobre la venta.
  • Tarifa fija.
  • Tarifa por evento.
  • Honorarios profesionales.
  • Salario cuando trabaja para una empresa.

Francia

Francia tiene una historia especialmente interesante en materia de subastas.

Durante muchos años existió la figura del commissaire-priseur judiciaire, relacionada con determinadas ventas judiciales.

Desde julio de 2022, una reforma profesional integró determinadas funciones dentro de la nueva figura del commissaire de justice.

La regulación puede consultarse en Légifrance, el portal oficial de legislación francesa.

Las subastas voluntarias de determinados bienes siguen teniendo, además, un sistema profesional propio.

Este ejemplo demuestra por qué no siempre es correcto traducir “martillero público” simplemente como auctioneer: las responsabilidades jurídicas pueden ser muy diferentes.

España

España presenta otro modelo.

Buena parte de las subastas judiciales se realiza mediante el Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado.

La Sede Judicial Electrónica explica el funcionamiento de las subastas judiciales electrónicas, mientras que determinadas subastas también pueden consultarse mediante organismos como la Agencia Tributaria.

Este modelo es diferente del sistema tradicional argentino porque la plataforma pública electrónica ocupa un papel central en el proceso de puja.

¿Tiene futuro la profesión?

Sí, pero está cambiando.

Las plataformas online reducen la importancia de algunas tareas tradicionales, especialmente la conducción presencial de las pujas, pero aumentan el peso de otras.

El martillero moderno necesita saber:

  • Valorar correctamente un bien.
  • Verificar documentación.
  • Preparar una presentación atractiva.
  • Producir buenas fotografías.
  • Encontrar compradores.
  • Utilizar plataformas digitales.
  • Manejar bases de datos.
  • Gestionar operaciones electrónicas.
  • Construir una reputación profesional.

También pueden incorporarse herramientas de inteligencia artificial para clasificar bienes, buscar antecedentes de precios, analizar operaciones anteriores o preparar borradores de descripciones.

Sin embargo, la evaluación real del bien, la responsabilidad profesional, la revisión documental, la relación con clientes y la gestión de operaciones complejas continúan necesitando intervención humana.

¿Para quién puede ser una profesión interesante?

Puede ser una alternativa atractiva para personas que combinan interés comercial, capacidad de negociación, organización y conocimientos jurídicos.

Puede resultar especialmente adecuada para quien disfruta:

  • Hablar con personas.
  • Negociar.
  • Investigar precios.
  • Estudiar propiedades y objetos.
  • Trabajar con operaciones comerciales.
  • Organizar ventas.
  • Asumir responsabilidades.
  • Moverse entre diferentes lugares y clientes.

También conviene saber que el trabajo independiente puede tener ingresos variables.

Conseguir propietarios que quieran vender, captar bienes, atraer compradores y desarrollar una red de contactos también forman parte de la profesión.

Dato curioso: ¿por qué se llama “subasta”?

La palabra subasta tiene una historia de aproximadamente dos mil años.

Proviene de la expresión latina sub hasta, que puede traducirse como “bajo la lanza”.

En la antigua Roma, la hasta —una lanza— podía colocarse como símbolo durante determinadas ventas públicas.

Las fuentes históricas describen también la figura del praeco, encargado de anunciar públicamente información y ofertas, una función que recuerda en algunos aspectos al martillero tradicional.

Puede encontrarse información histórica sobre las subastas romanas en el archivo histórico de la Universidad de Chicago.

Resulta llamativo que una actividad que comenzó hace más de dos mil años hoy pueda realizarse mediante plataformas digitales, teléfonos móviles y ofertas enviadas desde cualquier lugar.

El instrumento cambió: de la lanza romana al martillo, y del martillo a Internet. El principio sigue siendo muy parecido: varios compradores compiten mediante ofertas por adquirir un bien.

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